La política monetaria estatal de algunos países se basa en fijar el tipo de cambio de su moneda respecto al de otra divisa o respecto al precio del oro. Es lo que se conoce como cambio fijo. También se denomina a veces tipo de cambio fijo o pegging.
Para que se mantenga el cambio fijo, debe haber un banco central detrás que controle la oferta y la demanda y aumente o limite la circulación de efectivo para garantizar que no existen cambios bruscos en la oferta o la demanda. Cuando el valor real de la moneda deja de reflejar el precio del cambio fijo al que se negocia, los bancos centrales tienen problemas para contrarrestar el exceso de compras o ventas de su divisa utilizando grandes volúmenes de reservas de moneda extranjera.
Los tipos de cambio fijo pueden desempeñar una función importante en el mercado de divisas (forex), ya que contienen la volatilidad de forma artificial.